domingo, 31 de marzo de 2013

ESCRIBETE UNA CARTA A TI MISMO PARA RECORDARTE LO FUERTE QUE ERES.



Recuerda algún suceso poco agradable que te ocurrió en el pasado y escribe sobre ello, pero con unas directrices, teniendo esto en cuenta:

Desde la perspectiva del tiempo las cosas se ven de forma diferente, a lo mejor entonces pensaste que aquello que te ocurrió fue el fin del mundo, y luego saliste adelante.

Recuerda cómo lo hiciste y la fortaleza que tuviste para reponerte a ello, como has sabido superarlo. Piensa en lo que te hizo llegar a esa situación y aprende a no repetirlo.

Recapacita sobre qué es mejor ahora en tu vida por aquello que pasó, qué cosas han cambiado para bien. A lo mejor lo que antes parecía imposible, resultó ser algo posible, ahora puedes redefinir de nuevo desde esta perspectiva lo que es posible y lo que no.

Quizás pudiste cambiar tu forma de ver el mundo o tu escala de valores.

A lo mejor aprendiste cosas sobre ti, quien eras tú realmente.

Posiblemente eso te hizo ser más inmune psicológicamente.

 

Reescribe tu historia de manera que te haga sentir más fuerte, no más débil, y aprende sobre ello, descubre tu fortaleza interior. Y agradécete a ti mismo tu capacidad de superación. Y felicítate por ello, y celebra tu éxito!

 

viernes, 29 de marzo de 2013

DEJA DE ESTAR DESEMPLEADO... EMPLÉATE EN SER FELIZ!!!!!




Intenta conseguir la felicidad:

-          Trabaja en ello como si fuera lo más importante en tu vida, en realidad lo es.

-          Sólo si tienes paciencia podrás decidir tu destino. Has de tener paciencia ante las derrotas y las adversidades. Hay que saber aprender a soportarlas y sobreponerte a ello. No puedes apresurar el éxito, no debes vivir tu vida como si fuera una carrera. Si plantas una flor, ella tiene su propio ritmo de crecimiento, no puedes hacer que florezca antes de tiempo. Hay que aprender a actuar con valentía, a fortalecer el espíritu, a aplacar la ira y a someter el orgullo. Sigue siempre adelante sin importar lo que pase en el camino, con tu meta fija en tu cabeza.

-          Si no trazas tu rumbo cuidadosamente andarás a la deriva. Tienes que tener planes y metas claras, aunque debas revisarlos de vez en cuando. Si no logras vencer alguna batalla piensa que eso te dará experiencia para la próxima vez, que lo importante es ganar la guerra. Grábate tu meta en la mente, ten presente dónde estás y dónde quieres estar. Si fracasas que sea intentándolo.

-          Enfréntate a las tinieblas mientras caminas hacia la luz del sol. Ninguna situación es permanente, la vida tiene sus ciclos. Nunca te des por vencido, piensa que las circunstancias van a cambiar en algún momento y tienes que estar preparado para ello.

-          Sonríe a la adversidad hasta vencerla. Las contrariedades no son permanentes y piensa que cada obstáculo fortalece tus nervios y ejercita tu ingenio. Cada fracaso es un paso hacia el éxito.

-          Convéncete de que los planes sin acción son meros sueños. Si estás trabajando en conseguir tus objetivos no tendrás tiempo para llorar, la actividad es un bálsamo que cura todas las heridas.

-          El ayer pasó para siempre, sólo puedes cambiar el presente pensando en el futuro.

-          Considera siempre que es más tarde de lo que supones. Desde esa perspectiva se valoran las cosas de manera diferente y se hace más evidente cuáles son las cosas importantes y las que no.

-          Jamás te esfuerces en ser quien no eres. Sé tú mismo. No puedes pedirle a un manzano que te de peras, no hagas eso contigo mismo.

 

Si te pones a trabajar en conseguir tu propia felicidad, la tristeza no podrá alcanzarte, porque tú ya andas caminando hacia el éxito!!

 

 

 

 

 

miércoles, 27 de marzo de 2013

OTRO MAPA… DE ACCIONES POSITIVAS

 
 
¿Qué podemos hacer para ser felices? Según la Psicología Positiva debemos realizas Acciones Positivas.
Las acciones positivas son actividades intencionadas que las personas podemos elegir hacer para tener una vida más satisfactoria y llena de significado.
 
Se pueden realizar desde diferentes puntos:

Desde la acción: podemos intentar tener buenos hábitos, perseguir nuestros objetivos y hacer buenas decisiones. Como siempre teniendo en cuenta que el objetivo final es alcanzar una vida más feliz.
Desde nuestra propia identidad: los pasos que podemos dar son ejercitar nuestras fortalezas e intentar involucrarnos en experiencias que nos permitan experimentar el flujo.
 
Desde lo cognitivo: tenemos que aprender a celebrar nuestros éxitos, ejercitar la resiliencia y el coraje y tratar de tener un buen estado de ánimo.
 
Sin os implicamos y ejercitamos en realizar este tipo de acciones positivas, veremos que poco a poco vamos adoptando otra forma de hacer las cosas que nos irá acercando más a conseguir nuestra tan ansiada felicidad.
¡Vamos a intentarlo!

martes, 26 de marzo de 2013

¿ES IGUAL? ¿ES DISTINTO?




A veces no nos damos cuenta y tendemos a pensar lo mismo una y otra vez, a pensar las cosas siempre de la misma forma, a ver siempre el mismo tipo de cosas, a poner etiquetas a todo, en vez de profundizar más y ver las distinciones, los pequeños detalles que a veces lo cambian todo. Te doy unos ejemplos para que puedas notar la diferencia. Y no dudes en compartir los tuyos!!!!

No es lo mismo:

-          PREOCUPARSE que OCUPARSE.

-          TENER QUE que ELEGIR HACER.

-          EXIGENCIA que EXCELENCIA.

-          TOLERAR que ACEPTAR.


PREOCUPARSE que OCUPARSE

Preocuparse es andar dándole vueltas a las cosas, ¿y si pasa esto? ¿y si no consigo lo otro?, y generalmente conlleva sentimientos de miedo y tensión.

Pero si nos centramos en las cosas de manera positiva: ¿qué tengo que hacer para que pase o no pase esto?, ¿qué tengo que hacer para conseguir lo otro?, y nos ponemos a hacerlo, toda esa energía se centra en ocuparse de que esas cosas pasen o no pasen, nos hacemos responsables de nuestras vida, es algo que tiene que ver con nuestra intención.

TENER QUE que ELEGIR HACER.

Tengo que, suena a obligación, y a veces nos gusta ser rebeldes, no nos gusta que nos impongan las cosas, o imponérnoslas nosotros mismo. Si tengo que… pues voy y no lo hago.

Sin embargo si elijo hacer, es un acto voluntario que implica un compromiso emocional, desde la libertad se pronuncia el quiero.

EXIGENCIA que EXCELENCIA.

Exigir a los demás o exigirnos a nosotros mismos lo vemos como algo bueno, si me esfuerzo mucho conseguiré más cosas, cuanto más me esfuerce mejor. Esto nos lleva a un automatismo de más, más, más.. que está muy vinculado a lo que yo soy y lo que yo hago, a los resultados y al éxito.

La excelencia se centra en los resultados, para disfrutar del camino, del proceso de aprendizaje, se acepta el error como una oportunidad para aprender, es mi ser lo que importa no mi hacer.

TOLERAR que ACEPTAR.

Si tolero algo, a alguien o alguna opinión, lo hago desde una posición de superioridad: yo, que tengo la razón tolero tu postura ante algo. Cuando tolero algo o a alguien siento como si tuviera que hacer un esfuerzo, con la energía y el coste que eso me supone.

Aceptar, es algo más profundo, es hacer lícita la opinión del otro, la aceptación proviene del amor, de la empatía y es incondicional, hace que el otro se sienta absolutamente aceptado y respetado.

 

¿Qué cosas tendemos a ver siempre igual que nos cierran las posibilidades de un cambio para mejor?

¿Y si nos esforzáramos en ver las cosas un poco diferentes, desde otra perspectiva, qué cambiaría eso en nuestra forma de ver el mundo y de actuar sobre él?

PARA VIAJAR... MEJOR LLEVAMOS UN MAPA!!!





Imagínate que quieres llegar a un lugar, el que prefieras: Nueva York, Paris, Moscu… o más fácil aún imagínate que quieres llegar a un lugar más específico, una casa, de un pequeño pueblo de tu mismo país… y decidimos usar Google maps, pero en un principio, dependiendo de lo que estemos buscando tendremos que acercarnos más o alejarnos, para poder ubicar bien el lugar con respecto a nuestro punto de referencia, una vez que tenemos ya donde estamos nosotros, vamos a ir viendo por donde pasamos, para llegar a ese pueblo, y luego tendremos que acercarnos más para ver la calle, y aún más para ver dónde está la casa a la que queremos llegar. Y ahí estamos, ahora sólo nos queda ir, hacer las maletas y poner rumbo final a nuestro destino…

Imagínate que quieres llegar a la felicidad, y en un principio lo ves como algo abstracto, lo ves como si fuera el globo terráqueo entero, como en el mapa, no nos vale de mucho esa idea, tratemos de hacer igual: definimos el punto en el que estamos: qué queremos, qué significa felicidad para nosotros, qué opciones tenemos, qué habilidades, qué expectativas, qué cosas que ya tenemos nos hacen felices y podemos usarlas o hacerlas o disfrutarlas para amplificar nuestro bienestar… y luego tendremos que ver a dónde queremos llegar, a corto, largo y medio plazo, y pararnos a pensar un poco en la ruta que vamos a seguir.

Así como el mundo es muy grande, y no todos nos fijaremos en las mismas cosas, se suele decir que el mapa no es el territorio. Como un pasatiempo hay que pararse a observar cada detalle, porque puede que no nos hayamos fijado bien del todo, y se presenten más oportunidades de las que a simple vista  puedan verse, puede que haya más posibilidades, más formas de actuar, más cosas que nos hacen sentir bien, o formas de hacer las mismas cosas de siempre pero de otra forma que nos resulte más agradable, como un experimento, observar cada detalle. E intentar verlo con nuevos ojos.

Solo podemos actuar en el mundo que somos capaces de observar, cuando distinguimos algo nuevo, adquirimos un aprendizaje que amplía nuestra mirada… ampliemos horizontes pues…

martes, 26 de febrero de 2013

ANTES DE ACTUAR, CUENTA HASTA... 3!!!!

Ya hemos hablado en otras ocasiones de que tenemos un cerebro, pero a la hora de procesar la información, tenemos tres, sí, tres cerebros... o al menos eso parece...
El cerebro más antiguo o reptiliano, es el que rige los instintos y se mueve por causas primarias como el placer o el odio.
El cerebro límbico, que es donde se procesan las emociones y es impulsado por los sentimientos: compasión, benevolencia... y también por los negativos; envidia, odio...
El cerebro más nuestro, el neocortex, que es donde converge la mayor parte de la información que procesamos, el que nos hace más humanos, nos permite pensar en el futuro, en nuestra consciencia (y conciencia también), el que  nos eleva por encima de los otros animales, nos hace evaluar las opciones y preveer las consecuencias de nuestros actos, nos ayuda a ver la realidad que transciende de nosotros mismos, se mueve por ideas más elaboradas y  nos ayuda a manejar los otros dos cerebros.
 Y cuando actuamos ¿cómo lo hacemos? Movidos por instintos, por sensaciones o emociones, o con un mayor control o inteligencia emocional...
Si nos paramos a pensar un momento, podemos tratar de analizar la forma en que respondemos a los estímulos de nuestro entorno, la forma en la que actuamos movidos por lo que pensamos o sentimos, y cómo influye que nos tomemos un momento más para poder... pensar como animales instintivos, como seres movidos por emociones o sensaciones o de una manera más inteligente, guiados por toda nuestra capacidad de procesar el mundo, uniéndolo todo de tal forma que nuestra actuación sea mucho más adecuada a lo que queremos, necesitamos...
Nuestra forma de pensar es un proceso, es algo que vamos creando según vamos viviendo, con nuestras experiencias y con nuestros hábitos, no deberíamos actuar movidos por un estado pasajero, cargados de emociones, sino comprometidos con nuestro bienestar, con nuestra felicidad, implicándonos en la responsabilidad propia de construir nuestra vida. Y si nos ejercitamos en una forma de pensar más pausada e inteligente, más acorde con lo que queremos, poco a poco lo convertiremos en un hábito, lo haremos de manera automática y eso reforzándolo cada vez que pensemos o actuemos, nos ayudará a ser cada vez más felices.
La felicidad es algo que se construye, que nace de la voluntad egoista en el sentido de la construcción del yo, soy yo el que quiero ser feliz, el que quiere tener una vida feliz, y para construir algo necesitamos aprender, y para aprender necesitamos ejercitarnos en hacer las cosas. ¿Y si lo ponemos en práctica?


sábado, 26 de enero de 2013

MAMÁ QUIERO SER FELIZ!!!!!!!!!!!!!!!!


 

 

MAMÁ QUIERO SER FELIZ.

 

¿Cómo podemos hacer que nuestros hijos sean más felices?

De muchas maneras, entre ellas desarrollando en ellos la Resiliencia, o “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.” (Grotberg, 1997)

Es posible desarrollar resiliencia en los niños a través de las distintas etapas de su desarrollo mediante diversas estrategias:

Cuando son más pequeños:

-          Elogiándolos por sus progresos en las pequeñas cosa, como aprender a ir al baño solos, a vestirse solos, a coger las cosas, en sus primeras palabras…

-          Impulsándolos a que vayan aprendiendo cosas y realicen actividades con la menor ayuda posible por parte de los adultos.

-          Ayudándoles a experimentar sensaciones positivas.

-          Estableciendo reglas que puedan cumplir y ayudándoles y premiarles por hacerlo.

-          Ayudándoles a definir sus sentimientos y los de los demás, y a ponerles una etiqueta verbal a medida que vayan teniendo capacidad para ello.

-          Preparándoles para que puedan enfrentarse a situaciones adversas mediante cuentos o ejercicios.

-          Animarles a ejercitar su capacidad para poder hacer cosas solos, aunque se equivoquen en un principio, con frases como: “Venga, que yo sé que tú puedes hacerlo.” Fomentando así su autonomía y su capacidad para poder resolver problemas.

-          Tranquilizándoles en las situaciones que supongan un estrés para ellos.

-          Fomentando su capacidad de relacionarse con otras personas.

Cuando son más mayores:

-          Ayudándoles a que asuman la responsabilidad de sus actos.

-          Enseñarles que sus acciones tiene consecuencias.

-          Dotándoles de un ambiente seguro y positivo, donde puedan desarrollarse sin temor.

-          Enseñándoles a pedir ayuda en situaciones conflictivas.

-          Tranquilizarles cuando se enfrenten a problemas, tratar de hablarles con voz calmada y razonar con ellos.

-          Fomentando su competencia y autoestima.

-          Enseñándoles a calmarse ellos mismos: contando hasta diez o respirando profundamente.

-          Enseñándoles a ponerse en el lugar del otro y a ser amables y educados.

-          Ayudándoles a expresar sus sentimientos con las palabras y las formas adecuadas.

-          Enseñándoles las bondades de explorar cosas nuevas.

-          Desarrollando su sentido del humor.

-          Dándoles posibilidad de tener iniciativa: de exigirse a sí mismos y ponerse a prueba en situaciones progresivamente más exigentes.

-          Aceptando sus errores, viéndolos como un camino para poder aprender a hacer las cosas bien.

-          Razonando con ellos y explicándoles las expectativas y reglas que debe cumplir.

-          Saber estar con ellos sin menoscabar su autonomía pero asegurándoles que pueden contar con nosotros.